A veces quisiera poder recordar exactamente las sensaciones de todos aquellos momentos donde recibi cariño genuino para poder aprender a reaccionar de una mejor manera cuando pasa. Ahuyento, piso flores, creo fantasmas y cargas innecesarias, alimentando asi mi excusa de personalidad y sobreviviendo otro dia mas.
Pero supongo que asi elegí vivirlo en un principio, y luego fue como programandose, costumbre, casi un reflejo, como esquivar un objeto - nunca se me ha dado fácil - , o tal vez no lo elegí , fue un conjunto de hechos que me hicieron ir de una forma por un camino en el que a este punto no hay mas encrucijadas, aventuras o cantos, no hay nada de hecho, un suelo polvoriento, recuerdos, blanco y negro, disolvencias.
Hay algo de lo que me gustaría estar seguro, pero no lo estoy; esa puede ser una de las situaciones más frustrantes y al mismo tiempo liberadoras que puede existir en la vida, en la mia al menos; como ser el bufòn de la clase imaginando que algún dia tendrás a la chica mas bonita del salón, por lo que cualquier burla solo construirá carácter; o hacerte pasar por ignorante solo para ver hasta que punto una persona puede tratarte de idiota, para luego, en el mejor momento, enseñarle algo de humildad con una inteligente frase.
Solo que ahora, justo ahora, se me me acabaron los propósitos, las bromas, el disfraz y las frases memorables; me he reducido un grano de maíz o de arroz, he achicado mis miembros, me he vuelto diminuto, molécula flotante en una materia cuya forma me es imperceptible. Amputé mis dedos , solo por tener otra perspectiva de las cosas, y no he conseguido nada hasta el día de hoy, aunque es muy pronto me temo, para anotar resultados. Lo único en lo que puedo estar seguro, es en que no estoy en ningun sitio, o estoy en todos los sitios, pero no en uno solo, en una hora y tiempo preciso, y lo que puede ser dañino cuando esto ocurre, es que no tenemos punto de partida para las cosas que realmente queremos ser y crear , ser parte, conformar, amar; Solo nos repartimos un pedazo a todo el mundo sin pensarlo, como regalando un toronto a cualquier extraño en la calle, solo por la dicha de regalarlo, y luego olvidarse del por que se tuvo esa idea en un principio, recordar el sentimiento madre del acto.
en fin, tengo gripe y quiero chocolate...
adios.